…cuando de pronto saltó cerca de ella un Conejo Blanco de ojos rosados.
No había nada muy extraordinario en esto, ni tampoco le pareció a
Alicia muy extrańo oír que el conejo se decía a sí mismo:

 ŤĄDios mío! ĄDios mío! ĄVoy a llegar tarde!ť

 (Cuando pensó en ello después, decidió que, desde luego, hubiera debido sorprenderla mucho, pero en aquel momento le pareció lo más natural del mundo). Pero cuando el conejo se sacó un reloj de bolsillo del chaleco, lo miró y echó a correr, Alicia se levantó de un salto, porque comprendió de golpe que ella nunca había visto un conejo con chaleco, ni con reloj que sacarse de él, y, ardiendo de curiosidad, se puso a correr tras el conejo por la pradera, y llegó justo a tiempo para ver cómo se precipitaba en una
madriguera que se abría al pie del seto.

Un momento más tarde, Alicia se metía también en la madriguera, sin pararse a considerar cómo se las arreglaría después para salir.
 

LA MADRIGUERA DEL CONEJO BLANCO

LA MADRIGUERA DEL CONEJO BLANCO          75x130        grafito sobre madera imprimada

LA MADRIGUERA DEL CONEJO BLANCO (DETALLE)
WHITE RABBIT (GRABADO)

WHITE RABBIT        grabado: buril y punta seca sobre cobre          24x24  (papel 38x38)

DISEŃO:

J.L. MUŃOZ